La medida revierte parcialmente las restricciones previas impuestas por motivos de seguridad nacional y establece nuevas condiciones comerciales, como un arancel del 25%. El acuerdo, anunciado el 8 de diciembre, permite específicamente la venta de los chips H200 de Nvidia a clientes chinos, una decisión que se considera una solución intermedia después de que la administración de Joe Biden restringiera la exportación de semiconductores de IA por sus posibles aplicaciones militares en China. Según fuentes citadas por Bloomberg, esta autorización es una alternativa a la iniciativa anterior de Nvidia de vender sus chips de diseño más avanzado, como los de la arquitectura Blackwell, a dicho mercado. El presidente Trump justificó la decisión como una medida para equilibrar los intereses comerciales con las preocupaciones de seguridad. La imposición de un arancel del 25% sobre las ventas de estos chips a China busca, por un lado, generar ingresos para Estados Unidos y, por otro, mantener un control sobre la transferencia de tecnología sensible. La decisión representa un cambio significativo en la política de Washington, que bajo la administración anterior había endurecido las restricciones para limitar el avance tecnológico de China en el campo de la inteligencia artificial. Ahora, el gobierno de Trump opta por un enfoque que permite el comercio bajo condiciones reguladas, buscando beneficiar a una de las empresas tecnológicas más importantes de Estados Unidos sin ceder completamente en el frente de la seguridad nacional. La noticia llega en un momento de alta tensión geopolítica y comercial entre ambas potencias, y podría tener implicaciones significativas para el mercado global de semiconductores.