Ebrard aseguró que “no son medidas políticas, son medidas económicas y comerciales” y que el objetivo es “competir con un piso parejo”.

Se estima una recaudación adicional de 70 mil millones de pesos.

Sin embargo, la decisión ha generado una fuerte reacción internacional.

El Ministerio de Comercio de China instó a México a “corregir sus prácticas erróneas de unilateralismo y proteccionismo lo antes posible”, mientras que Brasil y Corea del Sur también expresaron preocupación por el impacto en sus exportaciones. A nivel nacional, aunque organismos como Concamin y Canacero respaldaron la medida, especialistas y cámaras como la China Chamber México advierten sobre riesgos de inflación, encarecimiento de insumos para la industria manufacturera y un posible aumento del comercio ilegal.

El impacto podría sentirse en el bolsillo del consumidor, especialmente en compras de plataformas como Shein y Temu. Expertos señalan que la sustitución de importaciones asiáticas podría tomar hasta una década, y que la medida podría ser un “guiño” a Estados Unidos en vísperas de la revisión del T-MEC en 2026.