A pesar de los apoyos gubernamentales, la petrolera más endeudada del mundo no logra revertir una tendencia estructural que compromete su viabilidad operativa. Entre enero y octubre de 2025, la inversión física del gobierno en Pemex se desplomó un 29% en términos reales, la caída más profunda para un inicio de sexenio desde que existen registros. Este ajuste ha provocado una disminución en la producción, que promedia 1.6 millones de barriles diarios, por debajo de la meta gubernamental de 1.8 millones. La deuda financiera total de la empresa superó los 100 mil millones de dólares al cierre del tercer trimestre, mientras que los adeudos con proveedores aumentaron a 517 mil millones de pesos. La presidenta Claudia Sheinbaum ha calificado la situación como una “maldita deuda corrupta” heredada, y su gobierno ha anunciado paquetes de rescate y aportaciones inéditas para 2026. Como contrapunto, la presidenta informó que la refinería Olmeca en Dos Bocas ya produce 300 mil barriles diarios. Sin embargo, analistas como BlackRock advierten que Pemex tardará años en alcanzar la independencia financiera, estimando que volverá a los mercados de deuda en 2027. La Agencia Internacional de Energía (AIE) también alertó que, sin una mayor inversión en tecnología y exploración, la producción seguirá en picada, con una posible pérdida de casi 50% en la próxima década.