Las crecientes tensiones entre Estados Unidos y Venezuela, impulsadas por la administración de Donald Trump, han puesto el foco en el sector petrolero y en el papel de la gigante estadounidense Chevron. Mientras Trump ha ordenado un bloqueo a buques petroleros sancionados y ha declarado que quiere de vuelta los derechos petroleros que las empresas estadounidenses tenían en Venezuela, Chevron continúa sus operaciones en el país gracias a una licencia especial. El presidente Trump ha intensificado su retórica, afirmando que Venezuela les “quitó ilegalmente” el petróleo a las empresas estadounidenses. Su administración ha justificado la presión militar en el Caribe como una lucha contra el narcotráfico, pero funcionarios como Stephen Miller han calificado la nacionalización petrolera venezolana de 1976 como “el mayor robo registrado de riqueza y de propiedad estadounidense”. A pesar del embargo y las sanciones, Chevron opera en Venezuela en asociación con la estatal PDVSA, amparada por una licencia del Departamento del Tesoro que la exime de las restricciones. De hecho, se informa que la producción de Chevron en el país ha aumentado a unos 300,000 barriles diarios.
Mientras tanto, Venezuela aseguró que sus exportaciones de crudo, mayoritariamente a China, continúan “con normalidad”.
Paralelamente, el gobierno de EE.
UU. ha consultado discretamente a otras petroleras sobre un posible regreso a Venezuela en un escenario post-Maduro, aunque la respuesta ha sido cautelosa debido a la inestabilidad política y los bajos precios del crudo. En otro frente, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, anunció la aprobación de un acuerdo de exportación de gas natural a Egipto por 35,000 millones de dólares, en el que Chevron, como propietaria clave de un campo de gas israelí, será la encargada de la entrega.
En resumenLa política de máxima presión de EE. UU. sobre Venezuela tiene un claro componente petrolero, con la administración Trump buscando recuperar la influencia de sus empresas en el país. En medio de este conflicto geopolítico, Chevron se mantiene como la única petrolera estadounidense operando en Venezuela gracias a una exención, mientras que también juega un papel clave en importantes acuerdos energéticos en otras regiones, como el pacto de gas entre Israel y Egipto.