La operación, estructurada como una "fusión entre iguales", otorgará a cada grupo de accionistas una participación del 50% en la nueva sociedad controladora.

Este movimiento creará un gigante aéreo que, según estimaciones, controlaría aproximadamente el 69% del mercado de pasajeros nacional. A pesar de la fusión corporativa, ambas compañías han asegurado que mantendrán sus marcas, operaciones y certificados de operador aéreo de manera independiente, preservando las rutas existentes. El objetivo principal, según los directivos, es generar economías de escala para reducir costos operativos, especialmente en la propiedad y arrendamiento de flotas, lo que representa hasta un 35% de sus gastos totales. Juan Carlos Zuazua, CEO de Viva, y Enrique Beltranena, CEO de Volaris, coincidieron en que la alianza permitirá ofrecer vuelos más económicos, ampliar la conectividad punto a punto y fortalecer su posición financiera para competir más eficazmente. La noticia fue recibida con optimismo en los mercados, provocando un alza de hasta el 21% en las acciones de Volaris en la Bolsa Mexicana de Valores. La transacción, que se espera concluya en 2026, aún está sujeta a la aprobación de las autoridades regulatorias en México, Estados Unidos y Colombia.