Esta endogamia corporativa podría generar un riesgo sistémico, donde los problemas financieros de una empresa podrían arrastrar a las demás. La reacción del mercado a la noticia fue mixta; mientras las acciones de Intel experimentaron una subida del 0.8%, las de Nvidia, la empresa más valiosa del mundo, registraron una caída del 1.6%. Esta inversión no solo proporciona a Intel un capital crucial para sus finanzas, sino que también solidifica la posición de Nvidia como un actor central en el futuro del hardware para inteligencia artificial, asegurando su influencia en un competidor clave que busca recuperar terreno en el sector de semiconductores.