Algunos analistas también señalan que el apoyo político de Elon Musk a figuras de extrema derecha ha afectado negativamente las ventas en ciertos mercados. Por su parte, BYD ha consolidado su dominio no solo en su mercado local, sino que también ha emprendido una agresiva expansión internacional, incluyendo la construcción de una planta de fabricación en Hungría para sortear los aranceles europeos. Mientras Tesla parece reorientar su estrategia a futuro hacia la tecnología de conducción autónoma, con planes de producir su robotaxi "Cybercab" en 2026, BYD se afianza como el nuevo gigante de la electrificación masiva.