La compañía ha ganado terreno en regiones como el sudeste asiático, Europa del Este y América Latina, incluyendo México, donde ha introducido modelos como el Dolphin y el Yuan Plus.

Además, su modelo de negocio verticalmente integrado, que abarca desde la fabricación de baterías hasta semiconductores, le permite un mayor control sobre los costos y la cadena de suministro. Por su parte, Tesla enfrentó un año de obstáculos, con una caída inicial en el precio de sus acciones por debajo de los 200 dólares, aunque logró recuperarse hasta un máximo histórico de 489.88 dólares en diciembre. Pese a ello, las entregas no acompañaron ese impulso, afectadas por una mayor competencia incluso en su mercado local y una demanda más lenta en ciertas economías desarrolladas.