La agencia calificadora Moody's rebajó la calificación crediticia de Nueva Elektra del Milenio, la subsidiaria minorista de Grupo Salinas, citando un deterioro en sus métricas financieras y los riesgos asociados a los adeudos fiscales históricos que enfrenta el conglomerado. La perspectiva de la calificación se mantiene en revisión a la baja, lo que indica la posibilidad de nuevas degradaciones. La nota de la entidad que administra las tiendas Elektra y Salinas y Rocha pasó de Ba3 a B1, descendiendo del grado de inversión al nivel especulativo. Moody's argumentó que la rebaja refleja un “deterioro de las métricas crediticias, el mayor apalancamiento y un flujo de caja libre que ahora es negativo, como resultado del pago de dividendos extraordinarios durante 2025”.
La agencia no prevé una recuperación significativa a corto plazo.
Un factor clave en la decisión es el conflicto fiscal de Grupo Salinas con el Servicio de Administración Tributaria (SAT). Recientemente, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) desechó impugnaciones, dejando firme la obligación de pago de adeudos que, según el gobierno, ascienden a 51 mil millones de pesos. Moody's advirtió que si las autoridades exigen el pago de estas obligaciones en el corto plazo, podrían generarse “salidas de efectivo sustanciales”. Además, la calificadora señaló que la falta de separación del flujo de caja entre Nueva Elektra y su matriz, Grupo Elektra, incrementa el riesgo de que la liquidez de la subsidiaria se destine a cubrir las obligaciones de la controladora, presionando su flexibilidad financiera.
En resumenMoody's degradó la calificación de Nueva Elektra del Milenio a B1, citando el deterioro de sus finanzas y el riesgo latente por los adeudos fiscales de Grupo Salinas con el SAT. La agencia advirtió que un posible cobro de estos impuestos podría generar salidas de efectivo sustanciales, presionando la liquidez de la empresa y manteniendo una perspectiva negativa sobre su crédito.