Buffett, quien permanecerá como presidente del consejo, ha expresado su total confianza en Abel, afirmando que “será quien tome las decisiones” y que preferiría que él gestionara su dinero antes que cualquier otro CEO en Estados Unidos. Abel, un ejecutivo canadiense que ascendió en la división de energía de Berkshire, ha asegurado que la filosofía de inversión a largo plazo de la compañía no cambiará. Sin embargo, enfrenta el reto de gestionar una reserva de efectivo récord de más de 350 mil millones de dólares y encontrar adquisiciones lo suficientemente grandes para “mover la aguja” del conglomerado. Los inversionistas están atentos a cómo Abel manejará la vasta cartera de la empresa, que incluye negocios como la aseguradora GEICO y BNSF Railway, y si se aventurará en sectores tecnológicos donde Buffett fue tradicionalmente cauto. Aunque Buffett augura que Berkshire Hathaway tiene más posibilidades de perdurar un siglo que cualquier otra empresa, el mercado reaccionó con un ligero retroceso en las acciones, reflejando la incertidumbre que acompaña el fin de una era legendaria en la inversión.