Adicionalmente, el modelo de Movistar en México ha evolucionado hacia el de un operador móvil virtual (OMV). Tras vender su infraestructura de torres y fibra óptica y devolver el espectro radioeléctrico, la compañía ahora opera sobre la red de AT&T México, mediante un acuerdo vigente hasta 2030. Este giro ha llevado a los analistas a describir a Movistar como una empresa que solo administra una “base de usuarios de bajo valor”, con un ingreso promedio por usuario (ARPU) de apenas 70 pesos mensuales, un perfil poco atractivo para un comprador que busque un activo de telecomunicaciones tradicional.

La retirada forma parte del plan global ‘Transform & Grow’ de Telefónica, que concentra sus esfuerzos en mercados clave como España y Brasil, mientras simplifica su exposición en América Latina.