Por primera vez en 16 años y tras 43 peleas consecutivas en televisión abierta, un combate de Saúl 'Canelo' Álvarez fue transmitido exclusivamente por una plataforma de streaming, Netflix. Esta decisión estratégica representa un cambio de paradigma en el consumo de eventos deportivos en México y una apuesta de la plataforma para consolidarse en el mercado del deporte en vivo. La transmisión global del combate en Netflix, que cuenta con más de 300 millones de suscriptores, fue parte de un esfuerzo más amplio de la compañía para expandir su oferta deportiva, que ya incluye eventos de la WWE y partidos de la NFL. La estrategia se centró en posicionar la pelea no solo como un evento deportivo, sino como un ícono cultural, aprovechando la enorme popularidad de Canelo en México y su capacidad para atraer audiencias masivas. Sin embargo, la decisión no estuvo exenta de controversia.
El propio Canelo expresó su descontento, calificando la situación como un “mal manejo” y un “error”, ya que en sus contratos siempre procura reservar los derechos de transmisión para México para que sus compatriotas puedan ver sus peleas de forma gratuita.
Según el boxeador, una “mala comunicación” llevó a que Netflix adquiriera la exclusividad global, lo que lo dejó “entre las patas”.
Este movimiento, aunque exitoso para la plataforma, rompió una larga tradición y generó un debate sobre el futuro del acceso a los grandes eventos deportivos en el país.
En resumenLa exclusiva de Netflix para la pelea de Canelo rompió una tradición de 16 años de transmisión en TV abierta en México, marcando un cambio significativo en la difusión de eventos deportivos masivos. A pesar del éxito para la plataforma, el propio Canelo lamentó que un 'error' contractual impidiera el acceso gratuito para sus seguidores mexicanos.