Esta intervención, la tercera de su tipo en su carrera, retrasa su esperado regreso hasta, por lo menos, la segunda mitad de 2026. La operación fue necesaria para eliminar “cuerpos libres” en la articulación, resultado del desgaste acumulado tras más de dos décadas en el boxeo de élite. Aunque el procedimiento fue exitoso, el proceso de rehabilitación será prolongado, incluyendo varias semanas con el brazo inmovilizado y meses de entrenamiento limitado antes de poder volver a un campamento completo. Este parón forzoso llega en un momento crucial para el tapatío, poco después de su derrota ante Terence Crawford.

La inactividad prolongada podría mermar su rendimiento y su atractivo mediático. Además, la situación complica su panorama contractual, ya que tiene un acuerdo pendiente para realizar más peleas con la empresa del jeque saudí Turki Alalshikh, cuyo cronograma original se ha visto trastocado.

La combinación de la lesión, la reciente derrota y los compromisos contractuales genera incertidumbre sobre si Álvarez podrá regresar al máximo nivel o si este largo periodo de inactividad podría acelerar una decisión sobre su retiro.