La recuperación de esta intervención es clave para sus aspiraciones de volver a la cima del boxeo en 2026 y buscar combates de alto calibre. La operación se llevó a cabo el 23 de octubre, y como resultado, el pugilista mexicano estará fuera de competencia por lo menos hasta mediados del próximo año.

Varios reportes confirman que su retorno al cuadrilátero no ocurrirá antes de mayo de 2026. Este periodo de inactividad forzada le permitirá no solo recuperarse físicamente, sino también reordenar su carrera tras el revés sufrido.

Este cronograma de recuperación se alinea con los planes que, según informes, su equipo ya está trazando.

La estrategia consistiría en realizar una pelea de preparación en mayo para recuperar el ritmo competitivo, antes de buscar un enfrentamiento de mayor envergadura, como la posible revancha contra Terence Crawford, en septiembre de 2026. La cirugía añade un contexto importante tanto a su desempeño en la pelea contra Crawford como a sus decisiones futuras. La condición de su codo podría haber sido un factor en su rendimiento, y su completa rehabilitación es fundamental para poder enfrentar a los mejores de la división con plenas garantías. Por lo tanto, el éxito de su regreso dependerá en gran medida de cómo evolucione su estado físico en los próximos meses.