Para Golovkin, conocido por su pegada temible y su dominio en la división, las peleas contra Álvarez representaron sus mayores desafíos y las bolsas más significativas de su carrera. A su vez, para "Canelo", esta rivalidad fue crucial para forjar su reputación como un peleador de élite capaz de enfrentar a los oponentes más peligrosos. El reconocimiento de esta trilogía en el contexto del Salón de la Fama reafirma su importancia histórica y solidifica el lugar de ambos pugilistas en los anales del deporte, recordando una competencia que generó debate, controversia y momentos memorables para los aficionados.