La derrota de Saúl “Canelo” Álvarez ante Terence Crawford el pasado 23 de septiembre por decisión unánime ha marcado un punto de inflexión en su carrera, generando un intenso debate sobre su futuro. El resultado, calificado en uno de los artículos como una derrota “apabullante”, no solo le costó al mexicano sus campeonatos de peso supermediano, sino que también provocó una ola de críticas y especulaciones sobre su permanencia en la élite del boxeo. El impacto del combate ha sido profundo, alimentando la narrativa de que el púgil tapatío es una “estrella en extinción” para algunos escépticos.
Figuras legendarias como Roberto Durán se sumaron al análisis, expresando una visión crítica sobre el desempeño de Álvarez al afirmar: “Lo vi mal”.
Durán sugirió que a Canelo aún le faltan aspectos por aprender que su entrenador, Eddy Reynoso, no le ha enseñado.
Esta derrota es el epicentro de todos los acontecimientos posteriores en la carrera de Álvarez: la cirugía de codo a la que se sometió en octubre, el anuncio de su regreso para mayo y, más recientemente, la oportunidad de recuperar el título del CMB después de que Crawford fuera despojado del mismo. La contundencia de la victoria de Crawford ha puesto en tela de juicio el lugar de Canelo en las listas de los mejores libra por libra y ha establecido un nuevo estándar de exigencia para su próximo regreso al cuadrilátero.
En resumenLa derrota por decisión unánime frente a Terence Crawford ha sido un golpe significativo para la carrera de Saúl Álvarez, desatando críticas sobre su rendimiento y dudas sobre su futuro, al tiempo que sentó las bases para los eventos clave que definirán su próximo capítulo profesional.