Tras su enfrentamiento con Terence Crawford, Saúl “Canelo” Álvarez se sometió a una cirugía en el codo izquierdo el 23 de octubre. Esta intervención quirúrgica se ha convertido en un elemento central para entender su actual periodo de inactividad y la planificación de sus próximos pasos en el boxeo profesional. La operación es la razón principal por la que el Consejo Mundial de Boxeo (CMB) decidió no alterar su estatus como el clasificado número uno en la división de peso supermediano, a pesar de su reciente derrota. El presidente del CMB, Mauricio Sulaimán, justificó esta decisión de manera explícita: “Él (Saúl Álvarez) tuvo una cirugía.
Por eso no se le tocó”.
Esta consideración es fundamental, ya que le otorga a Canelo una posición de privilegio para negociar su regreso, incluyendo la posibilidad de una pelea directa por el título vacante. La fecha de la cirugía también proporciona un marco temporal para su recuperación y el inicio de un campamento de entrenamiento completo, alineándose con los informes que apuntan a un regreso al ring en mayo del próximo año. La intervención no solo busca resolver un problema físico que pudo haber afectado su rendimiento, sino que también le permite tomar una pausa estratégica antes de reanudar su carrera en un momento crucial.
En resumenLa cirugía de codo de Canelo Álvarez en octubre fue un procedimiento médico necesario que ha justificado su pausa y ha sido clave para que el CMB mantenga su clasificación, dándole tiempo para recuperarse completamente antes de su esperado regreso en mayo.