La decisión, confirmada por su entrenador Eddy Reynoso, responde a múltiples factores estratégicos y de salud. Tras la derrota por decisión unánime ante Crawford en septiembre, donde perdió sus cinturones del CMB, AMB, FIB y OMB, Álvarez se sometió a una cirugía en el codo izquierdo el 23 de octubre.

Este procedimiento requería un periodo de recuperación adecuado, haciendo inviable un combate en mayo.

Reynoso fue claro sobre las intenciones del equipo: “Es lo que quiere él, tener la revancha con (Terence) Crawford, vamos a ver si se puede hacer en septiembre, es el objetivo, la revancha para sacarnos la espina”. Esta estrategia subraya que la prioridad para Canelo no es un regreso apresurado, sino una preparación exhaustiva para un combate que es crucial para su legado. La derrota ante Crawford fue descrita como un “punto de quiebre” en su carrera, y la búsqueda de un segundo enfrentamiento demuestra su intención de redimirse y recuperar la gloria perdida. El aplazamiento también le permite sanar completamente y volver en óptimas condiciones para el que sería uno de los eventos boxísticos más esperados de 2026.