Además, altera las condiciones de una potencial revancha entre Crawford y Canelo. Dicho combate ya no sería por la corona indiscutida, a menos que Crawford o Canelo buscaran recuperar el cinturón vacante en una pelea previa. Esta situación añade una capa de complejidad a las negociaciones futuras y podría afectar el atractivo comercial de un segundo enfrentamiento al no tener en juego la totalidad de los títulos mundiales de la categoría.