La controversia surgió porque los boxeadores deben pagar una cuota a los organismos sancionadores para que sus peleas sean reconocidas oficialmente.

Según los informes, Crawford no cumplió con estos pagos, lo que llevó al CMB a declarar vacante el cinturón verde y oro que le había arrebatado a Canelo. Mauricio Sulaimán, presidente del CMB, declaró que se hizo “todo lo posible por resolver este asunto de forma amistosa”, pero ante la falta de cumplimiento, el organismo procedió con la medida. Este hecho fue significativo porque no solo rompió el reinado indiscutido de Crawford, sino que también abrió una posibilidad para que Canelo Álvarez recuperara uno de sus títulos sin necesidad de una revancha. Con el cinturón vacante, la división de las 168 libras quedó oficialmente sin un monarca absoluto, reconfigurando el panorama competitivo y añadiendo una capa de política del boxeo al resultado del combate. La decisión del CMB generó debate y fue un preludio a los cambios drásticos que vendrían después con el retiro del propio Crawford.