En mayo, Álvarez se enfrentó al cubano William Scull en Riad, Arabia Saudita, obteniendo una victoria por decisión unánime.
Con este triunfo, recuperó su estatus de campeón indiscutido de peso supermediano al sumar el cetro de la Federación Internacional de Boxeo (FIB) a los que ya poseía del CMB, AMB y OMB. A pesar del resultado, la pelea fue descrita como carente de emociones debido a la estrategia defensiva de Scull. Económicamente, el combate fue muy rentable para el mexicano, quien se embolsó alrededor de 80 millones de dólares. Sin embargo, el 13 de septiembre llegó el revés más significativo de su carrera reciente. En el Allegiant Stadium de Las Vegas, Canelo fue derrotado por decisión unánime por el estadounidense Terence Crawford, perdiendo así todos sus cinturones. A pesar de la derrota, el evento fue un éxito financiero colosal, generando para Canelo una bolsa estimada en 150 millones de dólares, la cifra más alta de su carrera. Esta derrota fue apenas la tercera en su trayectoria profesional y la primera en más de tres años. El 2025 encapsuló una paradoja para Álvarez: alcanzó la cima de sus ganancias económicas mientras sufría uno de sus reveses deportivos más importantes.













