Se estima que Canelo se embolsó alrededor de 150 millones de dólares, sumando la bolsa garantizada, porcentajes de transmisión, patrocinios y derechos internacionales, convirtiéndose en la cifra más alta de su carrera. Tras el combate, el equipo del mexicano manifestó su intención de buscar una revancha en 2026, un plan que se vería frustrado por decisiones posteriores de Crawford. La derrota tuvo un impacto inmediato en su prestigio, siendo citada como la razón principal de su caída en importantes clasificaciones de boxeo a nivel mundial, aunque no afectó su poder de convocatoria ni su estatus como una de las mayores atracciones económicas del deporte.