A pesar de las críticas sobre el nivel del espectáculo, que algunos calificaron de "aburrido", la victoria fue estratégicamente crucial para el mexicano. Por segunda vez en su carrera, lograba barrer la división de las 168 libras, reafirmando su posición en la cima del boxeo mundial en ese momento y consolidando su presencia en el nuevo epicentro del boxeo de élite en Medio Oriente.