Tras la operación, el equipo médico del boxeador emitió un comunicado informando que el pronóstico era "excelente" y que se anticipaba una "recuperación completa". El cirujano ortopédico recomendó un breve período de uso de cabestrillo, seguido de un programa de rehabilitación que le permitiría reanudar entrenamientos ligeros en un plazo de cuatro a seis semanas. Esta intervención fue la razón principal por la que se descartó la fecha tradicional de pelea de Canelo en mayo, que se había rumorado. La prioridad se centró en asegurar una recuperación total y evitar cualquier riesgo, lo que llevó a su equipo a reprogramar su vuelta al ring para septiembre del año siguiente.

Este receso forzado por motivos de salud subraya un enfoque más cauteloso en la gestión de su carrera, priorizando la longevidad y el bienestar físico sobre un retorno apresurado.