Crawford, quien se consolidó como campeón indiscutido de las 168 libras, argumentó que no le quedaba “nada más que probar en el deporte” para justificar su adiós. Su retiro no fue solo el fin de una carrera con 42 triunfos, sino también el detonante de una reorganización en la división.
Al colgar los guantes, los cinturones del CMB, AMB, OMB y FIB quedaron sin dueño, abriendo una carrera entre los principales contendientes para reclamarlos. Esta situación puso en marcha los protocolos de los distintos organismos sancionadores para llenar las vacantes, afectando directamente los planes de varios boxeadores de élite, incluido el propio Canelo Álvarez.
Crawford comunicó sus planes para 2026, que incluyen viajar por el mundo un mes en cada país, confirmando que su enfoque está lejos del ring y cerrando la puerta a un posible regreso a corto plazo. Su partida dejó un vacío de poder y una oportunidad para que nuevas figuras emergieran en una de las divisiones más competitivas del boxeo.













