Sin embargo, el anuncio del retiro del estadounidense echó por tierra toda la planificación.

La imposibilidad de una revancha dejó al tapatío con un “incierto panorama”, obligándolo a redefinir su camino y buscar nuevos oponentes para su regreso programado. La noticia fue un duro golpe para las aspiraciones del mexicano, quien ahora debe recalcular su estrategia en una división que, de repente, se quedó sin un monarca claro y con múltiples contendientes buscando ocupar el trono vacante. El adiós de Crawford no solo le negó a Canelo la oportunidad de vengar su derrota, sino que lo dejó sin un rival de alto perfil definido para su tradicional pelea de las fiestas patrias.