Esta orden representaba una oportunidad de oro para que Álvarez recuperara rápidamente uno de los cuatro cinturones que perdió. El promotor de Iglesias, Camille Estephan, confirmó públicamente la orden a través de sus redes sociales, manifestando la disposición inmediata de su equipo para el enfrentamiento. La medida de la FIB generó una gran expectación en el mundo del boxeo, ya que ponía a Canelo en la disyuntiva de aceptar un combate contra un retador invicto y peligroso, aunque con menor atractivo comercial, o declinar y ceder su lugar en la contienda titular. La decisión del organismo fue un movimiento estratégico para asegurar que la división no permaneciera sin un campeón reconocido por mucho tiempo.