Más allá de los homicidios dolosos, Culiacán ha sido escenario de actos de violencia extrema que revelan la brutalidad de los conflictos interpersonales y criminales en la ciudad. Casos como un intento de quemar viva a una persona y el incendio intencional de una hacienda de eventos muestran una escalada en los métodos de agresión. La Fiscalía General del Estado de Sinaloa informó sobre la detención de Paul 'N', de 40 años, por intentar asesinar a su vecina en la colonia Infonavit Cañadas el 4 de septiembre de 2025. Según la investigación, tras una discusión, el hombre la roció con combustible e intentó prenderle fuego en la vía pública, pero la intervención de familiares evitó la tragedia. No satisfecho, el agresor incendió el vehículo de la víctima y lanzó objetos a su domicilio, generando un ambiente de terror. El detenido ahora enfrenta cargos por homicidio en grado de tentativa. Por otro lado, la noche del 30 de septiembre, un comando armado irrumpió en la hacienda “La Chaparrita”, un conocido lugar para eventos sociales en la comunidad de Bachigualato.
Los sujetos pidieron a los trabajadores que salieran, rociaron combustible y prendieron fuego al inmueble, provocando un incendio que consumió palapas y mobiliario.
A pesar de la magnitud del siniestro, que movilizó a bomberos, ejército y policía, no se reportaron heridos. Ambos incidentes, aunque de naturaleza distinta, reflejan un patrón de violencia desmedida que va más allá de los enfrentamientos armados y que impacta directamente la seguridad y la paz de la comunidad.
En resumenLos recientes actos de violencia en Culiacán, como el intento de inmolación y el incendio provocado de una propiedad, demuestran una preocupante diversificación de la brutalidad. Estos eventos no solo causan daños materiales, sino que infunden un profundo temor en la sociedad, evidenciando que la violencia ha permeado tanto las disputas vecinales como las operaciones criminales.