En una reciente revisión llevada a cabo en dos módulos del penal, las autoridades encontraron seis teléfonos celulares, nueve cargadores y varias armas punzocortantes de fabricación artesanal, conocidas como “puntas”. Este decomiso se suma a una larga lista de incidentes similares que demuestran la capacidad de los internos para introducir y ocultar contrabando, a pesar de los esfuerzos de las autoridades. Ante esta situación, el gobernador Rubén Rocha Moya reconoció que “cada supervisión revela artículos prohibidos” y anunció una inversión para mejorar las condiciones de los centros penitenciarios.
El plan contempla realizar mejoras físicas en las instalaciones e incorporar nueva tecnología que permita incrementar el control y la vigilancia interna. El objetivo es reducir la entrada de objetos ilícitos y fortalecer la gobernabilidad dentro de las prisiones, un desafío constante para la administración estatal en su esfuerzo por mantener el orden y la seguridad en el sistema penitenciario.












