Este fenómeno puede generar un efecto dominó, afectando negativamente a aerolíneas, servicios de transporte terrestre, hotelería y al sector de servicios en general.

Para Culiacán, que funge como el principal centro administrativo y de negocios del estado, la conectividad aérea es vital. La contracción en el número de pasajeros es una señal de alerta que indica que los problemas de seguridad no están aislados, sino que tienen repercusiones que trascienden el ámbito del orden público y se instalan en la esfera económica, afectando la imagen y la competitividad de la capital y del estado en su conjunto.