Según los datos presentados, el estado acumula 2,076 asesinatos, 2,835 personas desaparecidas, 2,915 robos a comercios y 8,000 vehículos robados.
Estas cifras reflejan un ambiente de violencia generalizada que impacta la vida cotidiana de los culiacanenses. Las consecuencias económicas son igualmente graves: la regidora señaló la pérdida de 10,000 empleos y el cierre de 15,000 negocios en todo el estado, según datos del IMSS. Además, se reportó una caída del 41% en el turismo por carretera, lo que afecta directamente a Culiacán, un importante punto de paso y destino de negocios. La disminución de un millón de vehículos circulando y una baja del 31% en la asistencia a estadios de béisbol son indicadores del miedo y la contracción social que provoca la inseguridad. Aunque las cifras son estatales, es en Culiacán donde estos fenómenos tienen un mayor impacto por la concentración de actividad económica y población. Este diagnóstico subraya la urgencia de estrategias de seguridad más efectivas y políticas de reactivación económica para revertir una tendencia que amenaza el desarrollo y bienestar de la capital y de todo Sinaloa.











