Según León, el nuevo crédito fue aprobado sin un diagnóstico claro ni un plan de obras detallado, lo que genera dudas sobre su transparencia y destino. La crítica se agudiza al señalar que este endeudamiento ocurre en un contexto de “crisis de violencia”, lo que sugiere que los recursos podrían no estar siendo priorizados adecuadamente para atender las necesidades más urgentes de la población.

Un estado con finanzas comprometidas tiene menor capacidad de inversión y respuesta.

Para los culiacanenses, esto podría traducirse a largo plazo en una menor obra pública, deficiencias en servicios básicos y una mayor carga fiscal para cubrir los pagos de la deuda. La preocupación de Iniciativa Sinaloa pone el foco en la necesidad de una mayor rendición de cuentas y una planificación financiera responsable que no sacrifique la viabilidad futura del estado y sus municipios.