La estrategia busca garantizar el libre tránsito y una respuesta rápida ante posibles emergencias.

La reinstalación de estos puntos de control es una respuesta directa a la táctica de grupos criminales de bloquear carreteras con vehículos incendiados para impedir la movilización de las fuerzas de seguridad o como medida de presión.

Esta estrategia, que ya se ha visto en Culiacán en eventos pasados, paraliza la vida económica y social, generando caos y temor.

El plan anunciado por el gobernador Rubén Rocha Moya es integral, ya que no solo contempla la vigilancia permanente, sino también la logística necesaria para una respuesta rápida: grúas para remover vehículos pesados y cisternas para controlar incendios. Es particularmente revelador el llamado del gobernador a las fiscalías para agilizar los peritajes, pues evidencia un cuello de botella burocrático que puede agravar una crisis de seguridad. La mención del éxito de un operativo similar entre Culiacán y Mazatlán durante el carnaval sugiere que esta es una estrategia probada. Para los habitantes de Culiacán, estas medidas representan un intento de garantizar la conectividad y la seguridad en las vías que son vitales para el abastecimiento y el transporte de personas.