Los comerciantes del Bazar Navideño del centro reportaron un avance del 80 por ciento en sus ventas, una cifra optimista que indica una recuperación del consumo durante las fiestas decembrinas. Más allá del impacto económico, los vendedores destacaron la función social del bazar, que se convierte en un lugar de convivencia familiar y esparcimiento.

Por su parte, el Tianguis Navideño de Barrancos aspira a consolidarse como una nueva tradición en su sector, reuniendo a familias y comerciantes cada fin de semana. Esta iniciativa no solo ofrece una alternativa de compras fuera de los grandes centros comerciales, sino que también fomenta la cohesión social en una de las zonas más pobladas de la ciudad. Ambos ejemplos demuestran la importancia de los mercados temporales para la economía a pequeña escala, ofreciendo una plataforma para emprendedores y artesanos locales.

Además, su éxito subraya el deseo de los culiacanenses de participar en actividades comunitarias que refuercen los lazos sociales y celebren las tradiciones locales en un ambiente festivo y seguro.