Aunque el comunicado no desglosa los incidentes por municipio, lo que impide conocer el impacto específico en Culiacán, el hecho de que la información sea centralizada y difundida desde la capital subraya la relevancia del problema para toda la entidad. La falta de detalles adicionales en el texto proporcionado, como las circunstancias de los delitos o los perfiles de las víctimas, limita un análisis más profundo, pero la contundencia de los números es suficiente para generar inquietud. Este reporte contrasta con el ambiente festivo de las celebraciones y pone de manifiesto la persistencia de la violencia como un problema estructural en la región. Para los habitantes de Culiacán y el resto de Sinaloa, estas estadísticas no son solo números, sino un recordatorio de los riesgos latentes y la necesidad de estrategias de seguridad efectivas por parte del gobierno para garantizar la paz y el orden público en 2026.