Según testigos, el ataque se produjo mientras varias personas cargaban muebles en el vehículo. Afortunadamente, no se reportaron heridos en el lugar.
Sin embargo, las personas que realizaban la mudanza no han sido localizadas, lo que añade un elemento de misterio al caso.
La gravedad del ataque quedó en evidencia por los hallazgos periciales: en la escena se localizaron múltiples casquillos de rifle calibre AK-47, un arma de uso exclusivo del ejército y comúnmente asociada con el crimen organizado. Tras el ataque, los agresores huyeron con rumbo desconocido y, a pesar del operativo de búsqueda implementado por las autoridades, no se lograron detenciones.
Este evento es un claro ejemplo de cómo la violencia en Culiacán afecta directamente a la población en sus propios hogares, transformando áreas residenciales en escenarios de enfrentamientos y generando un profundo sentimiento de inseguridad.











