La propuesta busca un cese al fuego inmediato y la reconfiguración política del enclave palestino. El plan, según diversas fuentes, contempla un alto al fuego, la liberación de todos los rehenes israelíes en un plazo de 72 horas, el desarme de Hamás y su exclusión de un futuro gobierno en la Franja. Propone además la retirada gradual de las fuerzas israelíes y la creación de una autoridad de transición que podría ser dirigida por el propio Trump, con la participación de figuras como el ex primer ministro británico Tony Blair. Netanyahu ha expresado un respaldo condicionado, asegurando que el plan permitirá a Israel cumplir sus objetivos militares, pero subrayó que su país mantendrá la responsabilidad sobre la seguridad en Gaza y no aceptará la creación de un Estado palestino. El ministro de Finanzas de Israel, Bezalel Smotrich, fue más crítico, calificando la iniciativa como un “estrepitoso fracaso diplomático”.
La reacción del mundo árabe ha sido cautelosa; ocho naciones, incluyendo Arabia Saudita, Egipto y Catar, dieron la “bienvenida” a los esfuerzos estadounidenses pero evitaron un respaldo total, lo que evidencia una resistencia a lo que perciben como un plan unilateral. Por su parte, Hamás ha indicado que, aunque no ha recibido la propuesta formalmente, está dispuesto a evaluarla “responsablemente”.
La iniciativa se presenta mientras la ofensiva israelí continúa, generando dudas sobre su viabilidad y la sinceridad de las partes para alcanzar un acuerdo definitivo.













