A esta lista se sumaron recientemente diez nuevos países, incluyendo a aliados históricos de Israel como el Reino Unido, Francia y Canadá, lo que representa un significativo cambio en el panorama diplomático. El momento más simbólico del aislamiento fue la salida masiva de delegaciones de la sala durante el discurso del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en un acto de protesta contra la guerra. Las críticas a Israel fueron contundentes por parte de líderes europeos; la primera ministra italiana, Georgia Meloni, afirmó que Israel “ha traspasado un límite”, mientras que el canciller alemán Johann Wadephul describió la situación en Gaza como “un infierno en la Tierra”. A pesar de la presión, Netanyahu mantuvo una postura desafiante, asegurando que nunca aceptará la creación de un Estado palestino, al considerarlo un “suicidio político”, e incluso rompió el protocolo al no reunirse con el secretario general de la ONU, António Guterres. Este clima de confrontación refleja un escenario global fragmentado donde la cuestión palestina se consolida como un punto central de tensión diplomática.