Los ataques israelíes han sido incesantes, con tanques adentrándose en barrios residenciales y bombardeos que han alcanzado infraestructuras civiles críticas.

Fuentes médicas informaron que el hospital Al Helou, que atiende a bebés prematuros, fue alcanzado por proyectiles de artillería, y el hospital Al Ahli también reportó un bombardeo.

La destrucción de infraestructuras, como la torre Macca de 16 pisos, ha agravado la crisis de vivienda, obligando a la población a vivir entre ruinas. Philippe Lazzarini, comisionado de la UNRWA, denunció que las escuelas en Gaza han sido “completamente destruidas”. La crisis humanitaria se manifiesta en el desplazamiento de más del 90% de la población y una lucha diaria por conseguir alimentos y agua, con la ONU declarando oficialmente la hambruna en el enclave. En medio de la violencia, las Brigadas Al Qassam, brazo armado de Hamás, informaron haber perdido contacto con dos rehenes israelíes debido a las operaciones militares, lo que complica aún más cualquier esfuerzo de negociación.