La investigación de Reuters plantea preguntas críticas que el ejército israelí no ha respondido, como por qué se lanzó un segundo bombardeo nueve minutos después del primero, cuando ya había personal de emergencia en la zona, y quién autorizó la operación, ya que un oficial militar admitió que no hubo aprobación del alto mando regional. Este incidente ha intensificado las críticas sobre la seguridad de los periodistas en zonas de conflicto y el cumplimiento del derecho internacional humanitario por parte de Israel.