La 80ª Asamblea General de la ONU evidenció el creciente aislamiento diplomático de Israel, con una abrumadora mayoría de naciones reconociendo al Estado de Palestina y condenando enérgicamente la ofensiva militar en Gaza. Este cambio en el escenario global se materializó con protestas simbólicas durante el discurso del primer ministro Benjamín Netanyahu y el reconocimiento de Palestina por parte de aliados históricos de Israel. El evento diplomático dejó claro el profundo rechazo internacional a las acciones de Israel. Durante la intervención de Netanyahu, se produjo una salida masiva de delegaciones de la sala como señal de protesta, dejándolo prácticamente solo. Este gesto coincidió con el anuncio de que diez nuevos países, entre ellos aliados clave como Reino Unido, Francia y Canadá, se sumaron al reconocimiento oficial del Estado palestino. Con estas adhesiones, el número de países miembros de la ONU que respaldan la existencia de Palestina asciende a 157, lo que representa el 81% del total. A pesar de esta abrumadora presión, Netanyahu mantuvo una postura desafiante, asegurando que nunca aceptará la creación de un Estado palestino, al que calificó de “suicidio político” para Israel.
Las críticas no se limitaron a gestos simbólicos.
La primera ministra italiana, Georgia Meloni, afirmó que Israel “ha traspasado un límite”, mientras que el canciller alemán, Johann Wadephul, describió la situación en Gaza como “un infierno en la Tierra” y “una pesadilla humanitaria”. El distanciamiento de Israel fue tal que Netanyahu rompió el protocolo al no reunirse con el secretario general de la ONU, António Guterres, un encuentro que se considera fundamental en estas cumbres. El ambiente de la Asamblea también reflejó una fragmentación global, con la ausencia de líderes como Vladímir Putin y Xi Jinping, y discursos contrapuestos entre el unilateralismo de Donald Trump y el llamado de China a no regresar a una “ley de la selva”.
En resumenIsrael enfrenta un aislamiento diplomático sin precedentes, incluso por parte de sus aliados tradicionales, como resultado de su prolongada ofensiva en Gaza y su firme rechazo a una solución de dos Estados. La Asamblea General de la ONU sirvió como un escenario global para consolidar el apoyo a la causa palestina y aumentar la presión sobre el gobierno de Netanyahu.