La relación entre Estados Unidos, Israel y Catar ha sido puesta a prueba tras un ataque israelí en Doha contra líderes de Hamás, lo que llevó al presidente Donald Trump a emitir una orden ejecutiva garantizando la seguridad de Catar. Este episodio revela la compleja red de alianzas y presiones diplomáticas que Washington gestiona para mantener el equilibrio en Medio Oriente. El incidente central fue un bombardeo israelí el 9 de septiembre en Doha, que tenía como objetivo a dirigentes de Hamás que se encontraban en la capital catarí para negociaciones de paz sobre Gaza. El ataque causó la muerte de varias personas, incluido un miembro de las fuerzas de seguridad de Catar, lo que desató la indignación de las autoridades locales y un fuerte rechazo en el mundo árabe.
En una maniobra para contener la crisis, el presidente Trump firmó una orden ejecutiva comprometiendo a Estados Unidos a defender a Catar ante cualquier agresión externa, incluso con medidas militares. El decreto establece que un ataque contra la soberanía o infraestructura crítica de Catar se considerará una amenaza para la seguridad de EE.
UU.
La firma de esta orden ocurrió el mismo día que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, visitaba la Casa Blanca. Durante el encuentro, Trump forzó a Netanyahu a realizar una llamada a su homólogo catarí para disculparse por el ataque, en la que el líder israelí expresó su “profundo pesar”. Este movimiento subraya la importancia estratégica de Catar para Estados Unidos, que alberga la base aérea de Al Udeid, la mayor instalación militar estadounidense en la región, y fue designado “aliado importante no perteneciente a la OTAN” en 2022. La orden ejecutiva, aunque no es un tratado formal, representa un fuerte compromiso político para tranquilizar a un socio clave en el Golfo Pérsico.
En resumenLa garantía de seguridad de Trump a Catar, emitida inmediatamente después de un controvertido ataque israelí en su territorio, evidencia un delicado acto de equilibrio diplomático. Washington busca apaciguar a un aliado árabe estratégico y esencial para sus operaciones militares, sin socavar su histórica alianza con Israel, demostrando las complejidades de su política exterior en una región altamente volátil.