Un alto el fuego entre Israel y Hamás, mediado por Estados Unidos, entró en vigor marcando un punto de inflexión tras dos años de guerra. El acuerdo contempla la liberación de rehenes israelíes a cambio de prisioneros palestinos y la entrada masiva de ayuda humanitaria a la devastada Franja de Gaza. El pacto, que constituye la primera fase de un plan de 20 puntos propuesto por el presidente estadounidense Donald Trump, establece un cese de hostilidades y la retirada parcial de las tropas israelíes a la denominada "línea amarilla", reduciendo su control del 80% a aproximadamente el 53% del enclave. Tras la retirada, se activó un plazo de 72 horas para que Hamás libere a los 47 rehenes restantes, de los cuales se estima que 20 siguen con vida y 28 han fallecido. A cambio, Israel excarcelará a cerca de 2,000 prisioneros palestinos, incluyendo 250 que cumplen cadenas perpetuas por ataques mortales, como Baher Badr de Hamás e Iyad al Rub de la Yihad Islámica.
Figuras prominentes como Marwan Barghouti no figuran en la lista inicial.
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, afirmó que Hamás aceptó el acuerdo "cuando sintió la espada sobre su cuello" y aseguró que Israel está preparado para recibir "de inmediato" a los cautivos, coordinando la operación a través de Gal Hirsch. Por su parte, Osama Hamdan, un alto cargo de Hamás, confirmó que el intercambio comenzaría el lunes.
A pesar del optimismo, la desconfianza persiste.
El principal negociador de Hamás, Jalil Al Hayya, exigió "garantías del presidente Donald Trump y de los países patrocinadores" de que Israel cumplirá el acuerdo, acusando a la "ocupación" de haber violado treguas anteriores. Mientras tanto, el gobierno israelí enfrenta presiones internas de la ultraderecha, que se opone a detener la ofensiva sin desmantelar completamente a Hamás.
En resumenEl acuerdo de alto el fuego representa un paso crucial para detener la violencia y facilitar un intercambio humanitario significativo. La implementación exitosa de la liberación de rehenes y prisioneros, junto con la entrada sostenida de ayuda, será la prueba fundamental para la durabilidad de una tregua que sigue siendo frágil en medio de una profunda desconfianza mutua.