La profunda herida psicológica dejada por la masacre del 7 de octubre de 2023 continúa cobrando vidas en Israel, evidenciando el trauma duradero que enfrentan los sobrevivientes. Roei Shalev, un joven que logró escapar del ataque de Hamás en el Festival Musical Nova, se quitó la vida, un trágico epílogo a casi dos años de sufrimiento insoportable. Durante el asalto al festival, donde murieron 378 personas, Shalev fue herido de bala y presenció el asesinato de su pareja, Mepal Adam, y de su mejor amiga, Hili Solomon. La tragedia para su familia se agravó cuando, una semana después de la masacre, su madre también se quitó la vida.
Antes de su muerte, Shalev publicó un desgarrador mensaje de despedida en sus redes sociales: "Lamento sinceramente.
No puedo soportar este dolor por más tiempo. Me estoy quemando por dentro, y ya no puedo contenerlo... Estoy vivo – pero por dentro, ya estoy muerto".
Su muerte ha generado una fuerte reacción en Israel, con la Asociación Comunitaria de la Tribu Nova, una ONG de apoyo a los sobrevivientes, lamentando la pérdida y haciendo un llamado urgente a la sociedad. "Trágicamente, muchos supervivientes continúan experimentando una profunda angustia emocional", afirmó la organización, instando a permanecer "vigilantes y profundamente sensibles a la salud mental de las personas afectadas". Este suceso subraya que las secuelas del ataque van más allá de las víctimas directas, afectando profundamente la salud mental de quienes sobrevivieron a la peor masacre civil en la historia de Israel.
En resumenEl suicidio de Roei Shalev, sobreviviente del festival Nova, ilustra de manera devastadora el persistente y profundo trauma psicológico infligido por los ataques del 7 de octubre. Su muerte demuestra que el costo humano del conflicto se extiende mucho más allá de las bajas inmediatas, dejando cicatrices imborrables en la salud mental de los sobrevivientes.