La liberación de los últimos 20 rehenes israelíes con vida y de casi 2,000 prisioneros palestinos representó un avance crucial en el acuerdo de paz. Sin embargo, el proceso se ha complicado por las demoras en la entrega de los cuerpos de 28 rehenes fallecidos, un punto de fricción que amenaza la continuidad de la tregua. El intercambio de personas vivas fue recibido con júbilo en ambos lados, simbolizando un momento de esperanza en medio de la devastación. En Israel, miles de personas se congregaron en la “Plaza de los Rehenes” de Tel Aviv, mientras que en Cisjordania y Gaza multitudes celebraron el regreso de los prisioneros liberados. No obstante, el optimismo inicial se vio empañado por la disputa sobre los restos de los cautivos fallecidos.
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha sido enfático en su postura, prometiendo que su gobierno no descansará hasta repatriar “hasta el último cuerpo”.
Esta exigencia se ha convertido en una condición para la reapertura del cruce de Rafah y la entrada de ayuda humanitaria. Hamás, por su parte, ha argumentado que la recuperación de los cuerpos se ve obstaculizada por la magnitud de la destrucción en Gaza, la presencia de explosivos sin detonar y la falta de maquinaria pesada. El grupo islamista afirmó que “algunos restos de los rehenes estaban en túneles o edificios que luego fueron destruidos por Israel”. La situación se complicó aún más cuando las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) confirmaron que uno de los cuerpos entregados por Hamás no correspondía a ninguno de los rehenes, lo que aumentó la desconfianza y la tensión en las negociaciones.
En resumenAunque el intercambio de rehenes vivos y prisioneros fue un éxito diplomático, la disputa sobre la devolución de los cuerpos de los cautivos fallecidos se ha convertido en el principal obstáculo para el avance del acuerdo. Esta controversia no solo refleja la profunda desconfianza entre las partes, sino que también es utilizada como una herramienta de presión que impacta directamente la crisis humanitaria en Gaza.