En una de las críticas más severas al sistema multilateral, el relator especial de la ONU sobre el Derecho a la Alimentación, Michael Fakhri, afirmó que “la ONU murió en Gaza” con la muerte por hambre de los primeros bebés palestinos. Su declaración subraya el fracaso de la comunidad internacional para prevenir una catástrofe humanitaria y proteger a la población civil. La intervención de Fakhri ante un comité de la Asamblea General representa una condena moral contundente. Recordó los nombres de Mahmoud Fattouh, de dos meses, y Yazan al-Kafarneh, de diez, quienes fallecieron a principios de 2024, describiendo sus muertes como evidencia de “el fracaso más profundo de la comunidad internacional en tiempos recientes”.
Fakhri enfatizó que la hambruna en Gaza no es un desastre natural, sino una “catástrofe creada por el hombre”, producto del bloqueo y la guerra.
“Cuando un padre sostiene en brazos a su hijo hambriento, mirándolo a los ojos mientras muere de hambre, significa que toda una sociedad está bajo ataque”, declaró.
Esta perspectiva es compartida por otros funcionarios de la ONU, quienes han descrito la tarea de reconstrucción como “enorme” y han denunciado las restricciones de Israel a la ayuda como una violación de sus obligaciones legales. El coordinador humanitario de la ONU, Tom Fletcher, fue claro al afirmar que “la ayuda a los civiles no es moneda de cambio”. La crítica se extiende a la inacción del Consejo de Seguridad, cuya parálisis, según Fakhri, pone en duda la legitimidad moral del organismo. La declaración de que “la ONU murió en Gaza” no es solo una hipérbole, sino el reflejo de una profunda frustración ante un sistema incapaz de hacer cumplir sus principios más básicos.
En resumenLa ONU ha emitido una condena sin precedentes sobre la crisis en Gaza, calificándola como un colapso moral y político de la comunidad internacional. La declaración simbólica de que la organización “murió” en el enclave palestino evidencia la impotencia y frustración del sistema multilateral ante el uso del hambre como arma de guerra y la incapacidad de proteger a la población civil.