A pesar del acuerdo de cese de hostilidades, la tregua en la Franja de Gaza se mantiene en un estado de extrema precariedad, con acusaciones mutuas de violaciones que han resultado en nuevas víctimas y bombardeos. Esta fragilidad amenaza los esfuerzos diplomáticos y la estabilidad en la región. El gobierno de Hamás en Gaza ha denunciado que Israel ha violado el acuerdo de alto el fuego en 47 ocasiones desde su entrada en vigor el 10 de octubre, resultando en la muerte de 38 palestinos. En un comunicado, el grupo acusó a Israel de cometer “violaciones graves y reiteradas” que incluyen “fuego directo contra civiles, bombardeos y ataques deliberados”. Un incidente particularmente grave fue el ataque a un vehículo familiar en el barrio de Zeitun, que intentaba regresar a su hogar y en el que murieron 11 personas, entre ellas siete niños.
Por su parte, Israel ha justificado sus acciones como respuestas a violaciones previas de Hamás y a amenazas directas contra sus tropas.
El ejército israelí afirmó que mantendrá la tregua pero “responderá firmemente a cualquier violación”. Un alto cargo de Hamás acusó a Israel de haber matado al menos a 24 personas en tiroteos desde el inicio de la tregua, mientras que el ejército israelí sostiene que algunos palestinos ignoraron las advertencias de no acercarse a sus posiciones. Esta dinámica de acusaciones y represalias demuestra la profunda desconfianza entre ambas partes y mantiene a la población civil en un estado de constante incertidumbre y peligro, socavando las bases del acuerdo de paz.
En resumenEl alto el fuego en Gaza es extremadamente frágil, con ambas partes culpándose mutuamente de violaciones que continúan cobrando vidas civiles. La persistencia de los ataques y la desconfianza mutua ponen en grave riesgo la continuidad de la tregua y la posibilidad de una paz duradera.