El ejército israelí confirmó haber eliminado a un comandante de la fuerza Radwan de Hezbolá en un ataque con dron en el sur de Líbano. Esta acción, junto con otros bombardeos en la región, evidencia que las tensiones en la frontera norte de Israel persisten a pesar del alto el fuego vigente en Gaza. El 22 de octubre, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) anunciaron la muerte de Issa Ahmad Karbala, identificado como comandante de un pelotón de la fuerza de élite Radwan de Hezbolá, en un bombardeo en la localidad de Ain Qana. Según el comunicado militar, Karbala “impulsó la transferencia de armas al Líbano y promovió ataques terroristas” contra Israel.
El Ministerio de Salud libanés confirmó una muerte en el ataque a una motocicleta en esa zona.
Este incidente no fue aislado.
Al día siguiente, una oleada de bombardeos israelíes alcanzó el Valle de la Bekaa, en el este del Líbano, causando la muerte de al menos dos personas. Israel afirmó que los objetivos eran infraestructura de Hezbolá, incluyendo un campo de entrenamiento. Estos ataques se producen a pesar del cese de hostilidades acordado en noviembre de 2024, que Israel ha violado repetidamente con el argumento de que actúa contra miembros de Hezbolá o sus instalaciones, cuyas actividades considera una violación de los acuerdos bilaterales. Las acciones militares en el sur del Líbano demuestran que, si bien el foco principal está en Gaza, la frontera norte sigue siendo un frente activo y volátil, con el riesgo latente de una escalada mayor.
En resumenLos ataques selectivos de Israel en el sur de Líbano, que resultaron en la muerte de un comandante de Hezbolá y otros dos fallecidos, indican que la frontera norte sigue siendo un punto de conflicto activo. Estas acciones, realizadas al margen del alto el fuego en Gaza, subrayan la complejidad y la extensión regional de las tensiones que involucran a Israel.