El gobierno de Irán anunció que da por "oficialmente terminado" su acuerdo de cooperación con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), una decisión que Teherán vincula directamente con la guerra de junio contra Israel y los posteriores bombardeos israelíes y estadounidenses sobre sus instalaciones nucleares. La medida se formalizó tras la aprobación de una resolución crítica en la Junta de Gobernadores del OIEA, promovida por Estados Unidos, Alemania, Francia y el Reino Unido. El ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchí, informó que envió una carta al director del OIEA, Rafael Grossi, para notificar que el acuerdo firmado en El Cairo en septiembre "ya no es válido". Dicho pacto buscaba reanudar las inspecciones del organismo nuclear de la ONU, suspendidas por el parlamento iraní tras el conflicto.
La resolución del OIEA, que recibió 19 votos a favor, insta a Teherán a "cumplir plena y puntualmente con sus obligaciones legales".
La preocupación del organismo se centra en la falta de acceso a las instalaciones atacadas y la ausencia de información sobre 440.9 kilos de uranio enriquecido al 60%, un nivel cercano al necesario para fabricar armas nucleares.
Según Grossi, esta cantidad podría, teóricamente, producir hasta 10 bombas.
Araqchí calificó la resolución de "ilegal e injustificada", argumentando que "ha dañado la credibilidad y la independencia del Organismo y ha causado interrupciones en el proceso de cooperación". Por su parte, el embajador iraní ante el OIEA, Reza Najafi, acusó a las potencias occidentales de usar las demandas del organismo para encubrir la reimposición de sanciones de la ONU.