El testimonio de un fotoperiodista palestino liberado recientemente ha arrojado luz sobre las duras condiciones de detención en Israel para aquellos clasificados como "combatientes ilegales". Esta figura legal, criticada por organizaciones de derechos humanos, permite la detención prolongada sin cargos ni las protecciones otorgadas a los prisioneros de guerra. Chadi Abu Sidu, de 35 años, fue arrestado en marzo de 2024 en Gaza y liberado en el marco del acuerdo de alto el fuego del 10 de octubre. Describe su encarcelamiento en la prisión de Sdé Teiman como "unos cien días de tortura", durante los cuales permaneció "con las manos atadas desde la mañana hasta la noche, los ojos vendados" y con la prohibición de hablar. Posteriormente fue trasladado a la cárcel militar de Ofer, donde las condiciones eran "inimaginables".
Afirma que nunca se presentaron cargos en su contra y que su detención se prolongaba automáticamente.
Israel instauró el estatus de "combatiente ilegal" en una ley de 2002, aplicable a cualquier persona que "haya participado directa o indirectamente en actos hostiles contra el Estado de Israel". Amnistía Internacional ya en 2024 solicitó la derogación de esta ley, argumentando que permite "sumir en una especie de agujero negro" a civiles arrestados arbitrariamente.
Naji Abás, de la organización Médicos por los Derechos Humanos, afirma que para estos detenidos, "el abogado es la única conexión con el exterior", pero conseguir visitas es extremadamente difícil.
En resumenLa figura legal israelí de "combatiente ilegal" permite la detención indefinida sin cargos, creando un "agujero negro" legal. El testimonio de un fotoperiodista liberado detalla un régimen de tortura y aislamiento, confirmando las preocupaciones de organizaciones de derechos humanos sobre la violación de garantías fundamentales.